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Omraam Mikhaël Aïvanhov

Una filosofía de lo Universal

Izvor 206-Es

ISBN 978-84-942863-5-3

Traducción del francés

Título original:

UNE PHILOSOPHIE DE L’UNIVERSEL

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I
ALGUNAS PRECISIONES SOBRE EL TÉRMINO “ SECTA ”

Desde hace milenios los seres humanos están acostumbrados a fijarse en la forma y en la apariencia de las cosas, olvidándose de su contenido y de su sentido. Lo mismo han hecho con los Libros sagrados, los cuales también poseen una forma, un contenido y un sentido. La forma, el relato, es para la gente ordinaria; el contenido moral, simbólico, es para los discípulos que tratan de profundizarlo y vivirlo; en cuanto al sentido espiritual, es para los Iniciados, quienes saben interpretarlo.1

Todos los grandes Iniciados han sido constructores de nuevas formas. Por lo tanto saben que la forma es necesaria, pero han introducido en ella una ciencia que, la mayoría de seres humanos no saben descifrar, porque sólo se fijan en lo que pueden ver, tocar u oír. Evidentemente las formas pueden ayudarles, estimularles, pero no tanto como en el caso de que lleguen a comprender, a sentir y a realizar las verdades que contienen. El hecho de que encontremos en todas las religiones una enseñanza exotérica y una enseñanza esotérica se debe a que era imposible que la élite que necesitaba profundizar en los misterios de la creación, se sintiera satisfecha con las migajas que satisfacen a la muchedumbre. Así fue cómo en el seno del cristianismo, al lado de la Iglesia de san Pedro, que reunía a la mayoría de creyentes, se desarrolló en secreto la Iglesia de san Juan, depositaria de la verdadera espiritualidad, de la verdadera filosofía de Cristo.

Esta cuestión del espíritu y de la forma no es nada simple. Si observamos a los seres humanos, nos daremos cuenta de que la mayoría están tan obcecados por la forma que terminan por identificarse con ella. Y también lo hacen con su cuerpo físico; en cuanto al espíritu, como no lo ven, se despreocupan de él. No saben que de esta forma se debilitan y embrutecen, porque no es al cuerpo físico al que le son dadas la verdadera fuerza ni la verdadera luz. Al identificarse con el cuerpo físico – la forma –, no permiten que se desarrolle el espíritu, que es eterno, inmortal, omnisciente, una chispa emanada de Dios mismo.

Esta filosofía materialista tan extendida, limita a los seres humanos. Y cuando éstos no están inspirados, guiados, iluminados por el espíritu, entonces se encogen, se vuelven estrechos, sectarios, y luego tienden a juzgarlo todo en la vida desde su punto de vista limitado. Creen llevar la razón... pues no; su punto de vista es parcial, sectario. Y encontramos gente sectaria por todas partes, en todos los campos: económico, político, científico, religioso, filosófico, artístico... puedo mostrároslo.

En la vida diaria la noción de sector se emplea corrientemente. En geometría se llama sector a una porción del círculo. En una ciudad, en un país, también se habla de sector para indicar una zona limitada. Y en el cuerpo humano, que constituye una unidad perfecta, puede decirse que un órgano también es un sector. Y una secta, ¿qué es una secta? Es muy sencillo: cuando una religión ha conseguido establecerse oficialmente, declara que todo grupo que no acepta sus dogmas, sus creencias, sus prácticas, es una secta. De esta forma, la Iglesia oficial se va asentando. Históricamente, ¡cuántas personas fueron perseguidas, encarceladas e incluso quemadas con el pretexto de que se alejaban de las doctrinas de la Iglesia! Y luego, más tarde, ha sido la propia historia la que ha dictaminado sobre los juicios de esta Iglesia...

En realidad no son los seres humanos quienes deben juzgar quién es sectario y quién no lo es, sino la naturaleza. Esto es algo que no sabéis, algo nuevo para vosotros. Imaginaos que un miembro de la Iglesia ha trabajado para la propagación de la fe; evidentemente a él no se le acusará de pertenecer a una secta. Pero he aquí que hay otras opiniones respecto a él, otra clase de juicio en alguna parte, en la naturaleza, y entonces, ¡es condenado como sectario! Sí, la naturaleza le considera sectario y le envía a la cama, al hospital o al cementerio; él no pensaba, no obraba conforme a determinadas leyes de la naturaleza viviente e inteligente; las ignoraba o las descuidaba, no vivía en armonía con el Todo, y fue catalogado como sectario, a pesar de la opinión de todos los creyentes. Mientras que a otro que es juzgado como sectario por estos mismos creyentes, la naturaleza, por el contrario, le muestra su aprobación dándole salud, paz y plenitud. ¿Porqué tomar por jueces a aquellos que no tienen discernimiento alguno? Es la Inteligencia cósmica, y sólo ella, la que sabe si somos sectarios.

Si se observa al mundo, ¿qué se constata? Cada cual escoge sus actividades según su temperamento, sus gustos o según las condiciones, las circunstancias, sin pensar en que debería desarrollarse en todos los planos. Ahora bien, el hombre que fue creado con un intelecto, un corazón y una voluntad, debe trabajar en los tres campos para manifestarse como un ser realmente equilibrado. La experiencia enseña que es muy raro encontrar seres igualmente desarrollados en los tres campos del pensamiento, del sentimiento y de la acción: unos son intelectuales sin corazón ni voluntad, otros son voluntariosos sin cerebro, y así sucesivamente... Sí, por todas partes vemos lisiados: gentes capacitadas en un campo, y más o menos deficitarias en los demás.

Sin embargo, si presentamos el problema a la Inteligencia cósmica, nos dirá que su finalidad era la de crear al hombre a imagen del Creador, capaz de comprender la perfección, de amar esta perfección y de realizarla en la tierra. ¿Por qué dijo Jesús: “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”?2 ¡Porque sabía lo que sabía! El hombre ha sido creado para convertirse en omnisciente, todo amor y todopoderoso como su Padre celestial, por eso aquellos que sólo se han desarrollado en los campos que les resultaba fácil porque ellos ya estaban capacitados: matemáticas, música, poesía, natación... (pues sí, si les observáis, comprobaréis que la inmensa mayoría no hacen otra cosa que desarrollarse en estas facetas tan limitadas), son sectarios, y lo que resulta aún más grave es que no lo saben.

Así pues, el hombre debe desarrollarse en los tres planos del intelecto, del corazón y de la voluntad. Debe comprender, amar, realizar... ¿Realizar qué? El Reino de Dios y Su Justicia en la tierra.3 Sólo con esta condición será “salvado” y no de la forma en que la mayoría de cristianos se imaginan. Tener fe y realizar alguna obra buena, ¿acaso es suficiente para ir al Cielo y encontrarse a la diestra del Señor? ¡Pobre Señor, rodeado de individuos groseros, ignorantes, glotones, borrachos, fumadores, libertinos! Cómo han vivido, eso no importa; tenían fe y se consideraban a sí mismos justos, por lo tanto irán directamente al Paraíso. Pero lo que les espera es algo completamente distinto.

Había en Bulgaria un pope que siempre reprendía a su mujer; la tildaba de ignorante y de pecadora, mientras que él se consideraba un modelo de perfección. Un día, dándose cuenta de que iba a morir, se despidió de su mujer: “Hasta pronto, esposa mía, te espero en el Paraíso…” Poco tiempo después, ella también murió. Llega al Paraíso y empieza a buscar a su amado esposo. Da vueltas y más vueltas... ¡pero infructuosamente! Entonces se dirige a san Pedro, el cual se pone a hojear en su gran libro: “No lo encuentro, dice, sin duda estará en el sótano...” Y le da un salva conducto para descender al Infierno. Ella busca aquí y allá y, de pronto, ¿qué ve? ¡Su marido en una caldera de agua hirviente! Sólo sobresalía su cabeza. Entonces ella exclamó: “ ¡Oh, mi pobre marido, en qué situación tan horrible te encuentras! – ¡No me compadezcas, le dice, porque tengo mucha suerte: estoy encima de la cabeza del jefe! ”

Ya veis lo que les sucede a aquellos que se creen tan justos : van a pasar una corta estancia en el Infierno antes de regresar a la tierra, para aprender a desarrollarse perfectamente. Según la Ciencia iniciática universal, mientras no sean perfectos, la mayoría de seres humanos son sectarios.

Consideremos ahora esa tendencia tan extendida en el mundo de trabajar para un grupo, ya sea un sindicato, un partido político, una nación... Esta actitud que generalmente se considera generosa, en realidad es demasiado egocéntrica, demasiado personal. En tanto que vuestra actividad no vaya dirigida a la felicidad y a la paz de toda la humanidad, resultará limitada, sectaria. Ya que la propia ciencia nos revela que formamos parte de la vida cósmica debido a que nuestra existencia no sólo procede de la tierra, del agua, del aire y del sol, sino también de las estrellas, ¿por qué tendemos a encogernos sobre nosotros mismos? 4

Por otra parte, ¿habéis descifrado los secretos de la tierra, del agua, del aire y del fuego, que han hecho posible nuestra existencia? Diréis: “¿Qué secretos? ¿Qué hay que comprender?” Muchas cosas, y entre otras ésta: mirad nuestro planeta, en el que la tierra ocupa una superficie limitada, el mar una superficie más vasta, el aire una superficie aún más amplia, y el fuego, la luz, se expande hasta el infinito. Lo cual significa que nosotros también debemos expandirnos hasta el infinito.

Y fijaos en lo siguiente: ¿cuánto tiempo podéis vivir privados de estos elementos? Podéis permanecer sin alimento cincuenta o sesenta días, sin bebida únicamente unos diez días, sin respiración apenas algunos minutos, pero en el instante en que vuestro corazón pierde su calor, os morís. Lo cual demuestra que el elemento sólido es menos importante que el elemento líquido, el elemento líquido menos importante que el elemento gaseoso, y el elemento gaseoso menos importante que el elemento etérico: el calor, la luz.

Ved pues que el elemento que más necesita el hombre es el elemento etérico que colma el espacio. Entonces, en lugar de agarrarse a aquello que en la vida representa una sobrecarga, algo que les aplasta, ¿porqué los seres humanos no buscan la inmensidad, la universalidad, la libertad? Porque tienen una mentalidad sectaria, ahí está el porqué. Si tomamos los religiosos, los políticos, los economistas, etc... sólo encontraremos gente sectaria, pero como ellos mismos no se dan cuenta de ello, ¡ vedlos a todos decididos a luchar contra las sectas!...

Naturalmente es cierto que hay sectas perjudiciales, – pero ignoro cuáles, porque de hecho no me intereso mucho por ello, ya que mi trabajo está en otra parte – y es normal que se limiten sus acciones perjudiciales. Pero aquellos que deben pronunciarse al respecto, deben ser personas honestas, sin prejuicios, capaces de darse cuenta de quién trabaja para crear la anarquía y el desorden, y quién trabaja podrá aportar la paz, la justicia y la felicidad a la humanidad, es decir, el Reino de Dios y la Edad de Oro.

Y ahora añadiré algunas palabras que serán como un resumen, una síntesis de toda la filosofía iniciática. En Bulgaria hay una mujer que es una de las clarividentes más grandes del mundo: se llama Vanga. Ha dado tantas pruebas de sus dones de clarividencia que incluso el gobierno acude a ella para informarse, habiendo hecho construir junto a su casa un hotel para recibir a visitantes de todo el mundo. Vanga tiene una particularidad, y es que es ciega; los que quieren consultarla deben enviarle un trozo de azúcar que hayan tocado, y únicamente mediante este trozo de azúcar, ella puede decir a la gente todo su pasado, presente y futuro con una precisión sorprendente.

¿Cómo explicarlo? Es sencillo. Cada ser emana unas partículas diminutas, invisibles, que la ciencia aún no ha estudiado, y estas partículas que vuelan en la atmósfera se depositan sobre los objetos, impregnándolos. Así es como nosotros vamos dejando sobre los objetos y las personas que frecuentamos algo de nuestras virtudes, de nuestras fuerzas, de nuestra luz, o por el contrario, algo de nuestras enfermedades, de nuestros vicios, de nuestras impurezas. Por consiguiente, sin que nos demos cuenta hacemos el bien, y también sin darnos cuenta obramos mal. Pero aunque seamos inconscientes, nuestros actos se van grabando, y un día seremos recompensados por lo que hayamos hecho de positivo y castigados por lo que hayamos hecho de negativo.5

Así pues, la verdadera religión se basa en una ciencia resultante de la observación de fenómenos que son visibles para determinados seres evolucionados. Los que rechazan reconocer esta ciencia son libres de hacerlo, pero un día comprenderán adónde les ha conducido su rechazo. De todos modos os diré que aquel que quiere ignorar esta ciencia, es sectario. Sí, aquel que no quiere concienciarse de la influencia de sus pensamientos, de sus sentimientos y de sus estados internos sobre la colectividad, es un sectario: hace lo que le viene en gana, sin preocuparse del mal que puede producir en los demás, ni del bien que podría aportarles. Debido a esta actitud se limita, y por lo tanto es sectario.


1 La piedra filosofal – de los Evangelios a los tratados alquímicos, Col. Izvor nº 241, cap. I: “Sobre la interpretación de las Escrituras: 1. La letra mata y el espíritu vivifica - 2. La palabra de Dios”.

2 La verdadera enseñanza de Cristo, Col. Izvor nº 215, cap. III: “Sed perfectos cómo vuestro Padre celestial es perfecto”.

3 La verdadera enseñanza de Cristo, Col. Izvor nº 215, cap. IV : “Buscad el Reino de Dios y su Justicia”.

4 Los frutos del Árbol de la vida – la tradición cabalística, Obras completas, t. 32, cap. VII: “Los cuatro elementos”, y La vía del silencio, Col. Izvor nº 229, cap. XIII: “Las revelaciones del cielo estrellado”.

5 El Libro de la Magia divina, Col. Izvor nº 226, cap. XI: “Las tres grandes leyes mágicas: 1. La ley de la grabación”.