Perspectiva Clínico Territorial

Consumos problemáticos en Salud Mental
Del padecimiento a la esperanza

Perspectiva Clínico Territorial

Consumos problemáticos en Salud Mental
Del padecimiento a la esperanza

Lilia E. García

logo: Editorial Fundación La Hendija

Colección “Proyectos de Investigación

Introducción

Todo inicio es un comienzo pero también es una continuidad, con nuevos movimientos y matices, en el encuentro de pensamientos, emociones y experiencias. Es así como este libro empieza a gestarse, con un sin fin de recuerdos y vivencias, ingredientes centrales del amasado de una perspectiva de abordaje en salud mental que entrelaza lo clínico y lo territorial.

Si bien se hace foco en el consumo problemático de sustancias, este enfoque puede utilizarse para diferentes temáticas socio sanitarias porque, esta propuesta se basa en la potencialidad del trabajo en red y en la organización de recursos desde una perspectiva integradora en salud pública.

La intencionalidad de compartir estas páginas es transmitir un entramado de prácticas en salud, que fueron dando paso a una propuesta de abordaje de una temática relevante tanto a nivel social, como político-sanitario.

El abordaje del consumo problemático de sustancias, entendido dentro del campo de la salud mental, ha sido una constante en mi trayectoria como trabajadora social, como docente e investigadora universitaria y como apasionada del trabajo comunitario.

Las páginas del libro son ventanas hacia lo profundo del alma de quien las escribe y de quien las recibe, por ello los invito a abrir cada una de ellas, donde encontrarán preguntas que despliegan construcciones colectivas, que van dando forma a un proceso transformador en salud pública.

El libro se organiza en función de cinco capítulos, referidos al amasado de la Perspectiva Clínico Territorial, (desde ahora se nombrará como PCT). En tal sentido, se recupera el proceso de entrelazando las experiencias y prácticas que dieron forma a esta propuesta de abordaje, pensada desde el Trabajo Social, en clave interdisciplinaria.

El primer capítulo se denomina: “La materia prima de la PCT: Resignificando prácticas, construyendo sentidos.”

En él se presenta una recuperación de experiencias a nivel profesional que dieron lugar a los primeros esbozos de la perspectiva de abordaje.

Los inicios en el campo de la salud pública entrelazados con la tarea docente y de investigación son los ejes centrales que dieron sentido y significado a estos primeros pasos.

El segundo capítulo se titula “¿Qué es la PCT? Entrelazando prácticas y amasando historias.”

Se desarrollan algunas definiciones de esta Perspectiva, el marco teórico conceptual desde el cual se va amasando esta propuesta, recuperando aprendizajes y dando forma a una construcción que se plantea como colectiva.

En el tercer capítulo encontrarán una de las preguntas que casi siempre queda sin respuestas a la hora de hablar de intervención social.

Este apartado se denomina “¿Cómo se construye la PCT? La relación entre brindar servicios y legitimar derechos”.

Se presenta el programa de abordaje clínico territorial y las actividades producto del trabajo colectivo y comunitario pensada desde una Planificación Estratégico Participativa.

El cuarto capítulo se titula “El para qué de la Perspectiva Clínico territorial en salud pública. Del sujeto sujetado al sujeto político”.

Aquí se hace referencia a procesos de construcción subjetiva, política y social, a una visión integral de los sujetos, desde el reconocimiento de sus trayectorias de vida, en el proceso de salud y enfermedad, que es dinámico y complejo.

Lo social, lo económico, lo cultural no pueden separarse de lo político, entendiendo esto, como la capacidad de transformación que todos los sujetos tenemos.

Y por último y ya para despedirnos se presenta el quinto capítulo: “¿Quiénes y con quienes se entrelaza lo clínico y lo territorial? Actores, escenarios y guiones en el abordaje del consumo problemático de sustancias”.

Es fundamental conocer y reconocer quiénes, dónde, cuándo y de qué manera se entretejen las relaciones sociales, la trama vincular que hace posible la construcción de prácticas en los escenarios de la vida cotidiana.

Adentrarnos en este entramado, descubrir, movilizar y proyectar hace que lo que parece imposible sea posible.

“Lo público, como ‘cosa de todos’ ha sido tema de diversas discusiones, es fundamental defender lo que es de todos, por derecho histórico, por fuerza de lucha e identidad colectiva de la patria, donde muchos dejaron la vida para las conquistas que hoy tenemos.

Defender lo público, es militar lo nuestro, es movilizar las fuerzas colectivas desde los compromisos cotidianos, ganando a las individualidades y a la privatización de la vida misma, como mercancía de cambio en un mundo hegemonizado por la ideología neoliberal capitalista.

Nuestra patria grande tiene en sus venas la trayectoria de lucha por los derechos de los pueblos, de nuestra gente, esto es memoria activa y viva, por lo que fue, por lo que es, por lo que vendrá…

Capítulo I

La materia prima de la PCT:
Resignificando prácticas, construyendo sentidos

Cada instante forma parte de un entretejido de momentos que dan sentido y significado a nuestras trayectorias de vida, en lugares y tiempos particulares.

Desde la adolescencia me he comprometido con la tarea de pensar y hacer con otros, para mejorar la vida cotidiana de los sujetos más vulnerables y vulnerados.

Formé parte de la JOC (Juventud Obrera Cristiana), movimiento internacional de jóvenes trabajadoras y trabajadores, que estuvo presente en distintas décadas en nuestro país en ciudades como Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, Rosario, Paraná, donde la propuesta jocista se hizo eco. “Un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo” decía Joseph Cardijn, el creador de este movimiento. Desde esta conciencia de dignidad y derecho del trabajador, transitamos y llevamos adelante la propuesta por varios años (1997-2004).

Durante la crisis del 2001, generamos dos proyectos de trabajo para jóvenes; uno era “La Pañalera” y el otro “La cooperativa de Servicios.” La primera se llevó adelante con la solidaridad de personas que facilitaron la máquina y los insumos. De esta manera se fabricaban pañales para adultos y posteriormente para bebés. Era una de las pocas fábricas que aceptaban federales (bonos provinciales) a precio peso, porque el objetivo era crear trabajo y una propuesta real para quienes necesitaban los pañales y no podían pagarlos porque el dinero había perdido su valor.

La cooperativa tenía la intencionalidad de ofrecer servicios domésticos, nucleando a jóvenes que trabajaran o desearan hacerlo en este rubro y la JOC hacía de nexo entre la oferta y la demanda. Este segundo proyecto duró menos tiempo que el primero, pero fueron experiencias de gran valor afectivo y comunitario que trazaron mi camino personal y profesional.

Tiempo después comencé a transitar por la licenciatura en Trabajo Social, que fue a la vez, trayecto y paisaje. Las horas compartidas entre las clases, las prácticas, las compañeras y compañeros constituyeron un momento muy significativo en mi vida. Tanta energía puesta allí para aprender una profesión que rima con pasión. Siempre pienso y sostengo que si lo que hacemos no nos apasiona, dediquémonos a otra cosa.

“Pensar lo social en términos de intervención implica la construcción de un punto de encuentro entre sujeto y cultura, donde los aspectos contextuales dialogan, se entrecruzan y elaboran diferentes tipos de demanda ligadas a la cuestión social. El Trabajo Social está allí, donde el padecimiento se expresa en esos encuentros singulares que van más allá del dato estadístico o la descripción de problemas vinculados con poblaciones determinadas o clasificadas”. (Carballeda, 2012)

Es en los puntos de encuentros, donde se abre el diálogo, donde la necesidad se construye y se transforma en demanda, donde los sujetos van reconociéndose como actores protagonistas de sus propias historias y los trabajadores sociales nos entrelazamos en las intervenciones, dentro de diferentes ámbitos.