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Científicas de acá

JULI ALCAIN * VALE EDELSZTEIN
JULI ELFFMAN * CARO HADAD

Libro digital, EPUB - (En perspectiva ; 1)

ISBN 978-987-86-9252-4

www.tantaagua.com.ar

Digitalización: Proyecto451

Queda hecho el depósito que establece la ley nº 11.723.


Legales

Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

No somos tan pocas ni estamos tan solas.

Elvira Rawson (1865-1954)

A las pioneras, a las luchadoras, a todas las mujeres que se animaron a romper los mandatos, enfrentar los prejuicios y hacer algo diferente de lo que se esperaba de ellas.
Y también a las que quisieron pero no pudieron, y a las que ni siquiera pudieron imaginarlo: la lucha es colectiva y cada generación avanza sobre la huella de las que caminaron antes.

A todas las mujeres de mi vida, desconocidas y gigantes, que no hay libro que las aguante.

Juli Alcain

A Tomi y a Sofi que, con sus preguntas, sus juegos y sus vivencias, me enfrentan día a día a la necesidad de seguir luchando por tratar de derribar los mandatos, desdibujar los límites impuestos y romper las estructuras que nos encorsetan; la necesidad de seguir luchando para que sean más libres.

Vale Edelsztein

A Mario y Juan, por la ayuda para que este libro y yo existiéramos.
A la estirpe femenina de mi familia, mis amigas, mi socia, y muy especialmente a las mujeres de mi vida: Menia, Coty y Valen.

Juli Elffman

A Tomi, que se viene bancando la pandemia súper bien, y a Juan, que me acompaña siempre en todos mis proyectos.

Caro Hadad

PRÓLOGO (A OCHO MANOS)

Científicas de Acá es un proyecto que busca visibilizar a las miles de mujeres que trabajaron y trabajan en ciencia y tecnología en la Argentina: científicas que nos inspiran a nosotras y a toda la comunidad.

Queremos deconstruir la imagen del “científico loco” y que, cuando pensamos en una persona haciendo ciencia en nuestro país, dejemos de imaginar un varón cis, blanco, que experimenta en soledad y en un laboratorio lleno de tubos de ensayo ubicado en (o muy cerca de) la ciudad de Buenos Aires.

Para eso, te proponemos acompañarnos en un recorrido por más de 25 historias de vida. Atravesaremos diferentes épocas y regiones de nuestro país y conoceremos a investigadoras de distintas disciplinas. A lo largo de las próximas páginas hablaremos de ciencia con compromiso social, hecha en laboratorio y en territorio; y también de ciencia transdisciplinar, ciencias exactas y naturales, matemáticas y tecnología, ciencias sociales y humanas.

Nos gusta saber que el libro que tenés en tus manos no se agota en su última página: forma parte de un proyecto mucho más ambicioso que seguirá creciendo de manera abierta y colaborativa. Nuestras redes sociales, el listado en permanente crecimiento de las Científicas de Acá y todos los recursos que elaboramos están a disposición de los medios de comunicación y de quienes organizan eventos o toman decisiones en materia de política científica.

No es un secreto que durante siglos fuimos excluidas, ignoradas, subrepresentadas, silenciadas o expulsadas de los ámbitos de investigación, pero también de los de discusión y ejercicio del poder. Hoy, queremos ser cada vez más las mujeres y voces no hegemónicas que ocupemos cargos jerárquicos y espacios de toma de decisiones, para que nuestras preocupaciones, reclamos y necesidades finalmente tengan el lugar que merecen en la agenda pública de la ciencia y la tecnología argentinas.

Este es nuestro aporte para cambiar la representación social de la ciencia y para construir una realidad en la que nadie tenga que romper techos y paredes de cristal ni despegar con esfuerzo de pisos pegajosos que le impidan avanzar en sus carreras profesionales; una realidad en la que la maternidad no se convierta en otro factor de desigualdad. Queremos sumar nuevas voces en la conversación y enriquecer la representación de las personas que hacen ciencia situada en y desde la Argentina, por y para atender las necesidades de quienes habitamos este país.

Como señala la epistemóloga Sandra Harding, un problema no existe si no hay una persona o un grupo de personas que lo defina como tal y, de hecho, lo padezca: un problema es siempre un problema para alguien. Si la investigación científica es la búsqueda de respuestas a nuestras preguntas, necesitamos diferentes perspectivas y miradas sobre los distintos problemas. En un sistema pensado por y para el varón blanco cis heterosexual, los problemas de las mujeres y de otras identidades no son objeto de estudio. Necesitamos diversidad en la ciencia para hacernos otras preguntas.

Porque no podemos responder preguntas que nunca nos hicimos es que este libro es también una apuesta a futuro. Un futuro con mucha más ciencia, muchas más preguntas y, sobre todo, muchas más Científicas de Acá.

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NUESTROS POSICIONAMIENTOS

(o por qué hacemos lo que hacemos de la manera en la que lo hacemos)

Nuestro grupo de Whatsapp es una catarata constante de reflexiones y debates sobre... bueno, ¡sobre todo! Hasta hemos olvidado compromisos por debatir apasionadamente cómo transmitir de la mejor manera posible nuestras dudas, nuestros interrogantes y nuestras contradicciones. Es más: las discusiones nos han hecho postergar o repensar decisiones tan fundamentales como el nombre del proyecto o incluso nuestro logo. Aprendemos muchísimo de las posturas y opiniones de las otras. Y nos atreveríamos a decir que es nuestra parte favorita del proyecto.

No siempre coincidimos, pero sí lo hacemos en lo esencial: queremos reconocer el trabajo de las mujeres que hicieron y hacen ciencia y tecnología en la Argentina. Los relatos que escribimos nos inspiran, nos enseñan y nos ayudan a imaginar otros mundos posibles. Para hacer este recorte debatimos largo y tendido sobre qué universos queríamos retratar. En esta sección, queremos compartir con ustedes algunos de los principios que guiaron la elección.

Momentos históricos

Los relatos de este libro abarcan más de 160 años de historia argentina. Hubo momentos de despegue de la ciencia en el país y momentos de desfinanciamiento y crisis, a la vez que gobiernos que invirtieron y funcionarios que mandaron a lavar los platos. Y durante todo este período, en la Argentina y a nivel mundial, abundaron los derechos conquistados por los movimientos feministas: derechos políticos, acceso a la educación universitaria y, más recientemente, la Ley de Identidad de Género y la de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

En este contexto, algunas de las científicas que seleccionamos se quedaron, otras eligieron irse, otras debieron exiliarse, algunas volvieron y algunas eligieron nuestro país para convertirlo en su casa. Decidimos contar, en estas páginas, esas historias de militancia, de lucha, historias de ciencia con compromiso social y político, pero también de sueños frustrados, exilios, despidos y dificultades.

Disciplinas

Este libro contiene historias de científicas sociales, psicólogas, arquitectas, matemáticas, químicas, biólogas y mucho más. Quisimos mostrar que hacer ciencia no es solamente trabajar en un laboratorio mezclando tubos de ensayo con líquidos coloreados. Contamos historias de trabajo con la comunidad, de exploración en lugares recónditos e investigaciones que nacen desde la vivencia propia; de científicas que proponen teorías y científicas que corroboran sus hipótesis empíricamente. También elegimos hablar de personas que dejaron su carrera científica o que la comenzaron luego de dedicarse a otras tareas.

Argentina, país federal

Quisimos, con nuestra selección, mostrar que hay científicas investigando a lo largo y a lo ancho del país: desde Jujuy hasta la Antártida y desde la Cordillera de los Andes hasta las Islas Malvinas. Hablamos de la falta de oportunidades locales que fuerzan mudanzas a las grandes ciudades, y también de algunas científicas que dejaron Buenos Aires para radicarse en otras provincias.

Nos costó, en las historias de las pioneras, balancear geográficamente la selección: nos resultó más fácil en épocas recientes que en el pasado, cuando los centros universitarios estaban muchísimo más concentrados en las grandes ciudades del país. Creemos que eso habla de la falta de oportunidades y, también, de la falta de registros históricos accesibles. Aunque hubo algunos avances en descentralización y hoy, gracias a las tecnologías, tenemos más voces sumando historias, todavía queda mucho por recorrer en la federalización y descentralización de la ciencia y la educación en la Argentina.

“De acá” se hace, no se nace

Debatimos bastante sobre qué es “ser de acá”. Para nosotras, no se trata de una cuestión de papeles, sino de un compromiso con nuestro país y las temáticas que son importantes para nuestro pueblo. En el libro encontrarán mujeres que nacieron en otras latitudes y eligieron estas tierras para estudiar, investigar y/o trabajar, y también historias de mujeres que nacieron aquí y decidieron, por distintos motivos, irse.

Representación

Entendemos el feminismo desde una mirada interseccional, y por eso buscamos explícitamente que hubiera en nuestra selección mujeres trans, personas no binarias y personas racializadas. Buscamos mucho para poder hacerlo pero, aun así, sabemos que es poco y que eso responde a una exclusión sistémica: estudiar en la universidad es un privilegio, y dedicarse a la ciencia también.

Por eso, no es casualidad que ciertos colectivos estén poco representados en este libro: las personas que integran estas comunidades muchas veces no acceden a ciertos espacios, son excluidas de ellos o no tienen visibilidad. Nos hubiera gustado que el libro tuviera mucha más diversidad y nos duele que la mayoría de las historias sean de personas blancas de Buenos Aires, pero nos parece que eso, también, evidencia la realidad en que vivimos. Este es nuestro aporte para ayudar a hacer más visibles esas historias.

El lenguaje construye realidades (y también es político)

A lo largo de nuestro libro elegimos usar lenguaje no sexista, visibilizador e inclusivo. Enfatizamos la palabra nuestro: nos parecía una hipocresía usar el masculino como representante universal cuando, justamente, estamos hablando de géneros y diversidades, por lo que solo los dejamos en citas textuales para respetar la voz y la función testimonial. Si se nos escapó alguna excepción, culpamos a los años de patriarcado sobre nuestras cabezas.

A, E, O, X, estrella, flecha

Sabemos que nuestro nombre, Científicas, con A, es una falencia: usar el término “mujer” o pronombres femeninos como plurales genéricos no es inclusivo con las personas que se identifican, por ejemplo, como lesbianas, travestis o trans ni con las personas no binarias que utilizan pronombres masculinos o neutros. Dado que este libro incluye un listado específico de personas, a todas ellas les preguntamos si les parecía bien que usáramos estos términos cuando estuviéramos hablando en general. En la historia de SaSa Testa explicamos en detalle por qué y cómo lo incluimos a él.

Intentamos utilizar otros nombres que dieran cuenta de estas discusiones, pero las alternativas que exploramos no nos convencían. Hicimos algunas pruebas y, si nos presentábamos como científiques o científicxs, la mayoría de las personas entendía que el libro contendría historias de varones. En el logo inicialmente pusimos una estrella, pero todas las personas a las que consultamos leían “científicos”.

Finalmente, decidimos presentarnos usando el femenino en las redes y jugar con esa problemática letra A en nuestro logo. Mientras pensábamos cómo resolverlo, una de nuestras hijas nos ayudó inventando una letra nueva, una suerte de flecha de GPS que, si bien no resuelve todas nuestras discusiones, al menos pone sobre la mesa el intento. Y, sobre el mapa, a las Científicas de Acá.

Trabajo colaborativo

Nosotras somos cuatro mujeres cis blancas de Buenos Aires y, como todes, tenemos nuestros sesgos. Creemos que para deconstruirnos es necesario leer, escuchar y aprender de y con otres. Por eso, entre otras cuestiones, es que creamos un equipo de asesoras que leyeran nuestras historias y las comentaran (aunque el equipo tiene dos varones, es en su enorme mayoría femenino, y por eso elegimos nombrarlo así).

El equipo está compuesto por personas cuyo trabajo admiramos por muchísimos motivos. Empezamos esta manera de trabajar como una prueba y estamos encantadas con el resultado.

Les agradecemos muy especialmente sus comentarios y aportes a:

Devolver a la comunidad

La pandemia incrementó las inequidades sociales de nuestro país. Por eso, donaremos un 10% de todas las ventas de este libro a determinadas organizaciones que trabajan por la comunidad, como una forma de devolver aquello que recibamos.

Recorte arbitrario, pero nuestro

Con todos estos criterios hicimos la selección de las historias que nos interesaba contar. ¿Puede mejorarse esta selección? ¡Claro que sí! Por eso, en nuestra web, está disponible el listado completo, público y colaborativo de científicas.

¿Se puede no estar de acuerdo con los criterios que tuvimos o proponer otros? ¡Por supuesto! La discusión está abierta permanentemente y nuestra comunidad debate este y muchos otros temas junto con nosotras en la sección #CientíficasDiscute en Twitter.

¡La visibilización de las Científicas de Acá la hacemos entre todes!

DOBLE CLIC: LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA

La exposición continuada a los sesgos y estereotipos de género desde nuestra infancia, las presiones sociales, las expectativas asociadas a los roles de género, y tantos otros factores sistémicos, tienen un impacto importante en la elección de las mujeres respecto a carreras vinculadas a la ciencia y la tecnología. No solamente influyen en nuestra concepción de la ciencia y las personas que a ella se dedican sino, también, en la propia percepción de nuestras capacidades y habilidades.

En el año 2017 se publicó una investigación en la revista Science en la que se analizó a partir de qué edad las ideas preconcebidas que asocian una mayor brillantez intelectual al género masculino empiezan a afectar a las niñas (1). Los resultados fueron estremecedores: los estereotipos que otorgan una mayor habilidad intelectual a los niños que a las niñas emergen ¡a los 6 años!

Estos resultados parecieran tener un vínculo directo con los de otros dos estudios en los que se analizó cómo el estereotipo del “genio” limita las carreras de las científicas (2). Las conclusiones fueron que las mujeres son menos propensas a cursar títulos superiores en campos que, según la creencia establecida, requieren brillantez intelectual. Es decir, que a mayor nivel de inteligencia percibida como necesaria para dedicarse a una disciplina, menor es la cantidad de mujeres en ella. Estos datos indican que la idea de “brillantez” está profundamente arraigada en el imaginario popular a la actividad científica (y tecnológica), y en tanto vemos que también está arraigada a la idea de masculinidad, puede funcionar como un factor detractor de la vocación científica en mujeres.

La brecha de género existe y se puede medir: en el acceso al mercado laboral, en los salarios, en la cantidad de horas trabajadas, en la distribución de las tareas domésticas y en muchos otros ámbitos. ¿Qué pasa en la ciencia y la tecnología?

Por eso, pese a los logros en materia de matrícula en educación y el número creciente de estudiantes mujeres en escuelas primarias y secundarias, la disparidad de género en ciencia y tecnología continúa presente en todo el mundo. A nivel global, según la Unesco, las estimaciones sobre participación femenina en la ciencia se ubican en un 29% del total del personal de investigación. ¡Menos de un tercio! América Latina, con un 44%, se destaca frente al 32% del promedio europeo, y constituye una de las regiones del mundo más cercanas a la paridad de género. Dentro de América Latina, Argentina se ubica cuarta en este indicador, con más del 50%, detrás de Bolivia, Venezuela y Trinidad y Tobago (3).

Esta alta participación nos alegra. Sin embargo, hay otros datos que son bastante desalentadores, porque aún persisten concepciones y prácticas institucionales no explícitas que se reflejan en la ya famosa metáfora del “techo de cristal”. Este concepto surgió en la década de 1970 para graficar una barrera invisible que limita el acceso de las mujeres a los lugares de mayor jerarquía y poder de decisión, y que hoy se extiende a las “paredes de cristal”. En otras palabras, ¡las mujeres no estamos en las mesas de decisiones! Miremos algunos números un poco más de cerca...

Muchas en la base, pocas en la cima: el “techo de cristal”

El Registro Unificado y Normalizado a nivel nacional de los datos curriculares del personal científico y tecnológico que se desempeña en las distintas instituciones argentinas (CVAr) indica que en el año 2020 había 59,5% de mujeres y 40,5% de varones. Este dato se mantiene casi en los mismos valores desde 2015. Es importante señalar que las estadísticas disponibles hacen referencia a sexo (no a identidad de género) y solo poseen opciones binarias varón/mujer. No tenemos acceso a estadísticas oficiales que distingan entre diversas identidades de género en el sistema científico-tecnológico y académico argentino. Tampoco sabemos si existen.

A pesar de que existe un alto porcentaje de mujeres que trabajan en ciencia y tecnología, las jerarquías se encuentran masculinizadas: cuanto más alto es el puesto, menor es el porcentaje de mujeres. De hecho, en las categorías más altas y los cargos de investigación de mayor jerarquía, el porcentaje de mujeres y varones se invierte con respecto a lo que ocurre en el nivel inicial (becarios y becarias). Esto se conoce como “efecto tijera”, por la típica forma que toma el gráfico con el que se representan las jerarquías. Como este, donde podemos ver el porcentaje de investigadores según el género en el Conicet durante 2019 (4).

EFECTO TIJERA

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¿Cómo se reparte la torta?

En organismos como el Conicet, donde el sueldo está tabulado y depende directamente de la jerarquía, la disparidad de género impacta de manera directa en la economía de las mujeres. Pero no es todo: además de ganar menos, las investigadoras reciben un 25% menos de recursos que sus colegas varones para financiar los proyectos científicos que dirigen (5).

Este fenómeno no se observa solo en investigación. Los principales órganos de políticas científicas tienen autoridades en distintos cargos con un fuerte sesgo de género que tiende a la masculinización. También se observa que la participación de las mujeres en las instancias de evaluación es minoritaria, y lo mismo ocurre en los rectorados y secretarías de las universidades de gestión estatal y privada. Todo esto refuerza la hipótesis del “techo de cristal” también en el ámbito académico (6).

Estos datos, relevados en el Diagnóstico sobre la situación de las mujeres en ciencia y tecnología elaborado por el Programa Nacional para la Igualdad de Géneros del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina (7), muestran claramente la distribución desigual de autoridades en organismos científico-tecnológicos y universidades nacionales de gestión estatal en el año 2020.

CARGOS JERÁRQUICOS POR GÉNERO

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Segregación horizontal: las “paredes de cristal”

Si bien la paridad de representación no garantiza necesariamente tener injerencia, es evidente que allí donde somos menos, contamos incluso con menos probabilidades de participar en las decisiones acerca de qué, quién, cómo y dónde se investiga.

Pero... ¿qué disciplinas eligen en mayor medida las mujeres? Como ya mencionamos, las expectativas asociadas a ciertos roles de género nos acompañan desde que nacemos e influyen en nuestras decisiones académicas y laborales. Si miramos los números de la matrícula universitaria en 2017, vemos que aquellas disciplinas relacionadas con las tareas de cuidado son las más feminizadas (70% de mujeres) y las ingenierías e informáticas, las más masculinizadas (20% de mujeres) (8).

MUJERES POR ÁREA DE ESTUDIO (EN %)

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En definitiva, las mujeres participamos del desarrollo científico nacional, innovamos, descubrimos y creamos, pero todavía somos muy pocas en algunas áreas, no estamos en los puestos jerárquicos más altos, y en consecuencia recibimos, en promedio, menor remuneración. ¿Cuántas de las actuales estudiantes se dedicarán a la investigación? ¿Cuántas sortearán las dificultades y continuarán en el área? ¿Cuántas se convertirán en Científicas de Acá? ¿Y cuántas de sus historias llegaremos a conocer?

1. Gender stereotypes about intellectual ability emerge early and influence children’s interests. Lin Bian, Sarah-Jane Leslie and Andrei Cimpian (enero 2017).
http://web.apsanet.org/cswp/wp-content/uploads/sites/4/2015/08/bian-lin-et-al.-gender-stereotypes-abt-intell-ability-emerge-early-Science-Jan-2017.pdf

2. Messages about brilliance undermine women’s interest in educational and professional opportunities. Lin Bian, Sarah-Jane Leslie, Mary C. Murphy, Andrei Cimpian (mayo 2018).
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022103117303098 y https://science.sciencemag.org/content/347/6219/262

3. Women in Science - The gender gap in science (junio 2019).
http://uis.unesco.org/sites/default/files/documents/fs55-women-in-science-2019-en.pdf

4. Conicet en cifras.
https://cifras.conicet.gov.ar/publica/grafico/show-publico/427

5. Medianas de montos financiados - Proyectos del Registro Nacional de Proyectos Científicos y Tecnológicos SICYTAR - Año de inicio del proyecto 2018 para Conicet y FONCYT.
https://www.argentina.gob.ar/ciencia/sact/medianas-de-montos-financiados

6. Informe: La desigualdad de género se puede medir - Economía Femini(s)ta.
https://economiafeminita.com/informe-desigualdad-genero/

7. Diagnóstico sobre la situación de las mujeres en Ciencia y Tecnología - Ministerio de Ciencia y Tecnología Argentina (febrero 2021).

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/documento_n8_-_diagnostico_situacion_de_las_mujeres_en_cyt_-_febrero_2021.pdf

8. Visualización exploratoria - El lugar de las mujeres en el mapa universitario nacional, por Chicas en Tecnología. Datos agrupados en carreras de pre, grado y posgrado en todas las universidades del país.

https://nextjournal.com/chicasentecnologia/visualizacion-exploratoria-mujeres-estudiantes