Tercera edición digital: marzo de 2014

Segunda edición digital: julio de 2013

Primera edición digital: junio de 2010


www.guiasecos.com


© Ecos Producciones Periodísticas SCP, 2014 

Textos: Sergi Ramis 

Fotos: Sergi Ramis 

Diseño y maquetación: César Barba 

Cartografía: Ecos Travel Books


ISBN: 9788415563679


Todos los derechos reservados. Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, y el alquiler o préstamo público sin la autorización por escrito de los titulares del copyright .


Preparación del viaje


Según estadísticas de la Iglesia, son 100.000 los peregrinos que anualmente se acercan a pedir la compostela –algunos años llega casi hasta el doble–, el documento que acredita que se ha realizado la peregrinación a pie, a caballo o en bicicleta al menos durante 100 kilómetros. Estos viajeros se concentran (por orden de afluencia) en los meses de agosto, julio, junio y septiembre. El resto del año la concurrencia es mucho menor. De ellos, solo un porcentaje minoritario realizan el viaje de un tirón desde los clásicos inicios de Saint-Jean-Pied-de-Port (Donibane Garazi) o Roncesvalles (Orreaga). La mayoría toman un punto intermedio, como Burgos o León. Y son multitud los que cubren únicamente el tramo gallego, bien desde O Cebreiro, punto en el que se entra en la comunidad autónoma, o desde Sarria, que cubre los 100 km necesarios para obtener la compostela. Esta guía propone realizar el segmento navarro y riojano del llamado Camino Francés desde el simbólico punto de Roncesvalles, lugar de inicio para la inmensa mayoría de peregrinos. En poco más de una semana se cruzan ambas comunidades autónomas, y se tiene una primera impresión de lo que puede ser el Camino en su totalidad, que se puede abordar con otras guías parciales propuestas por Ecos Ediciones (El Camino de Santiago en Castilla y León y El Camino de Santiago en Galicia) o bien con la versión completa El Camino de Santiago. Guía del Camino Francés.

Partiendo de la base de que vamos a efectuar un viaje a pie de ocho días en los que acumularemos más de 160 km, deberemos tener en cuenta varios aspectos:

Fechas y temperaturas

Clima2


Más de la mitad de los peregrinos son españoles, según las estadísticas. Ello explica que el grueso de los caminantes se agrupen en los meses centrales del verano, cuando tradicionalmente tienen lugar las vacaciones en nuestro país. Mientras que en los “extremos” de esa estación el viaje es muy recomendable (junio y septiembre), el centro del estío es, por el contrario, una época altamente contraindicada para realizar el Camino de Santiago. Aunque a favor del viajero estén las muchas horas de luz solar con que cuenta en cada jornada, hay que valorar otros elementos que no aconsejan escoger esas fechas: las temperaturas son altísimas ya desde primera hora de la mañana, la insolación es muy fuerte y los servicios están abarrotados. Ello ha desembocado en que, en los últimos años, los peregrinos se vean prácticamente empujados a una carrera por ver quién madruga más para terminar la etapa y así hacerse con una plaza en los albergues. Lógicamente, eso pervierte las esencias de la peregrinación, que reclama calma, paso sosegado y visita a los lugares culturalmente interesantes. Si convertimos las vacaciones en una prolongación del estrés cotidiano no conseguiremos nada interesante.

Primavera y otoño son, sin duda, los mejores momentos del año para realizar la peregrinación. Los servicios están, mayoritariamente, funcionando y las temperaturas son agradables. Los días son suficientemente largos como para no pasar agobios con que oscurezca. Solo las lluvias y alguna tormenta de nieve aislada pueden poner a prueba la resistencia del viajero. El invierno está reservado a los más aguerridos. Si uno es fuerte mental y físicamente es ideal, pero habrá que transitar por los Pirineos ( por suerte solo una jornada) en un momento de clima riguroso y también enfrentarse a los vientos fríos y las bajas temperaturas del sur navarro y La Rioja. En contra está también que muchos albergues, bares y restaurantes están cerrados, y requiere de una planificación cuidadosa para no quedarse en la calle tras un día de caminata.

Etapas y kilómetros

Escogida la fecha, hay que ser prudentes al máximo con la longitud de las etapas. Esta guía no incluye ninguna que sobrepase los 30 kilómetros por día. Oíremos de boca de otros peregrinos “hazañas” relativas a 35, 40 o 45 kilómetros por día. Nosotros no lo recomendamos. El viaje debe ser placentero, con posibilidades para detenerse a visitar pueblos, iglesias, puentes, departir en un bar, realizar un pícnic en un prado… Además, hay que tener en cuenta el esfuerzo sostenido. En relación al kilometraje, vale la pena señalar que no es tradición entre senderistas y montañeros medir las distancias en kilómetros sino en horas. En esta guía hemos dado preeminencia a esta forma de mesurar el día, pues nos parece más lógica. Como la “tradición” del Camino marca que se indiquen también los kilómetros, lo hemos hecho. Se han medido con un podómetro personal. Como todo el mundo sabe, no son extraordinariamente exactos y dependen de la zancada de cada cual. Es mejor estar atentos a las horas y minutos que se indican, que son mucho más fiables y dan al caminante una referencia más fácil de seguir.


Decálogo del peregrino

1.- Hay que afrontar las etapas temprano por la mañana para terminar a primera hora de la tarde y tener tiempo para visitas y descanso.

2.- La mochila debe ser ligera, no más de ocho kilos. Es suficiente un equipaje para caminar y uno limpio para descansar. La mayoría de albergues tienen lavadora y secadoras.

3.- Un botiquín mínimo debe incluir analgésicos y parches de “piel artificial” para ampollas.

4.- Hay que realizar un desayuno completo y abundante. La comida debe ser ligera y la cena, contundente pero tempranera.

5.- Los tapones para los oídos son indispensables, aunque hay albergues con salas para roncadores.

6.- Es más importante beber que comer. Hay que hidratarse permanentemente.

7.- Hay que estar abiertos a compartir espacios si uno se aloja en albergues. No son hoteles.

8.- Sin sentido del humor es imposible realizar este (y cualquier otro) viaje.



Vida en los albergues

Como ya hemos señalado, los albergues no son hoteles. Su moderado precio tiene el peaje de que obligan a convivir. Hay que ser el máximo de ordenado con el espacio asignado, contribuir a que los lavabos y los espacios comunes no se ensucien demasiado, dejar la cocina limpia tras haberla utilizado y ser muy respetuoso con el descanso de los demás. Aunque cada vez hay más albergues que ofrecen salas para agrupar a los roncadores, estos pueden convertirse en una auténtica pesadilla. Una de las compras que el peregrino deberá valorar será tapones para los oídos. Son una garantía de descanso.

Algunos de los albergues ofrecen cenas. Nunca será alta cocina, pero sí platos energéticos y abundantes. Los bares y restaurantes del Camino, en su defecto, suelen ofrecer menús a precios ventajosos para los peregrinos.

Para tener derecho a utilizar los albergues de titularidad pública (y algunos privados, en otros no harán preguntas) hay que disponer de la credencial de peregrino. Se obtiene en las sedes de la asociación de amigos del Camino de Santiago de nuestra comunidad autónoma y en algunas iglesias. Deberemos recordar que sellen a nuestro paso cada etapa si queremos conseguir la compostela en Santiago al final del viaje.

Precauciones en el Camino